REH Mercado puerta de la carne

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General
Titulo:REFORMA Y REHABILITACIÓN PARA LA IMPLANTACIÓN DE UN CENTRO DE CULTURA, OCIO Y GASTRONOMIA EN EL ANTIGUO “MERCADO PUERTA DE LA CARNE”.
Calle Demetrio de los Ríos, 11. SEVILLA
Promotor:UTE MERCADO PUERTA DE LA CARNE
Arquitecto:Alfonso Jiménez Martín
Eduardo Martínez Moya
Federico Arévalo Rodríguez
Raimundo Molina Écija
Arqto Técnico:Francisco Gutiérrez Alcoba
Joaquín León Romero
Contratista:GRUCAL S.L.
Memoria

El Mercado de la Puerta de la Carne forma parte del Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, donde aparece inscrito como “Bien de Catalogación General”, junto a otros cinco inmuebles del Movimiento Moderno sitos en la ciudad de Sevilla.

El edificio actual es, en esencia, la formulación moderna de un mercado tradicional, pues se trata de una auténtica “plaza” pública en cuyo contorno se sitúan tiendas fijas, mientras en el espacio interno se ubican numerosos puestos provisionales, que se desmontan en horarios ajenos a los comerciales. La propia figura irregular de su solar, que deriva de su precedente histórico, el Matadero medieval, redunda en este carácter de plaza pública, solidificada mediante recursos constructivos propios de la modernidad.

Para ello se construyó una crujía perimetral de dos plantas que contiene las tiendas, dotadas, al estilo tradicional, de altillos que posteriormente se transformaron de manera radical; conforman por el interior un paramento decorado continuo, bastante anticuado, que acentúan el valor de fachada urbana que posee el conjunto de las tiendas.

De su paramento interior surge una potente estructura de hormigón visto que, mediante pilares separados 21,25 m y arcos rebajados del mismo material, de 26 m de radio, salva todo el espacio de la «plaza», donde se dispusieron los puestos. Para proporcionar luz natural a este espacio, y una disponibilidad de uso adecuada, se le dieron las dimensiones citadas, ciertamente monumentales, capaces no sólo de ofrecer altura suficiente (con una altura libre de 15 m en el centro de la «plaza»), sino, además, mediante escalonamientos, aportar unos ventanales muy incardinados en los recursos formales del movimiento moderno, aunque, paradójicamente, los más notables tienen forma de huecos termales.

El conjunto pasa, por lo tanto, de un contorno cerrado a un espacio central definido de manera virtual mediante una rígida trama geométrica disuelta por la luz cenital.

Recuperar este edificio de singular valor y dotarlo de nuevos usos compatibles con su puesta en valor son los grandes retos que se han de afrontar desde la fase de proyecto.